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(Left to right) Bruce Dern is Woody Grant and Will Forte is David Grant in NEBRASKA, from Paramount Vantage in association with FilmNation Entertainment, Blue Lake Media Fund and Echo Lake Entertainment.
NEB-FF-008

El fantasmagórico medio oeste de Payne

by carlospuertov, 12 Marzo, 2016

Bruce Dern encarna al septuagenario Woody Grant, un hombre cuya mente, alienada a consecuencia de la edad, se obsesiona con viajar de Billings, Montana, a Lincoln, Nebraska, a reclamar un premio de un millón de dólares ofrecido por una editorial y que, finalmente, no es más que un truco publicitario. Su hijo David (Will Forte) le acompañará en su odisea para reclamar el falso premio movido por el amor y la compasión y, desde luego, para darle fin a esa fantasía absurda.

La cinta, de aproximadamente dos horas, nos muestra esta travesía por el medio oeste americano, sus carreteras solitarias y sus pueblos fantasmales. Ya en 1999, David Lynch había adaptado para la gran pantalla una travesía (real), por paisajes similares y con un héroe sorprendentemente similar, la de Alvin Straight en The Straight Story; cinta injustamente olvidada, quizá por ser una de sus producciones menos lyncheanas. Tanto Alvin como Woody lucharon durante toda su vida contra el alcoholismo en el que los hizo caer la experiencia de la guerra: para Alvin fue la Segunda Guerra Mundial, para Woody, la Guerra de Corea. Podríamos hacer una extensa lista de similitudes entre ambos personajes, tan cercanos en la geografía como en sus traumas. Ambos son excesivamente testarudos, sólo que Alvin brinda un soporte a esa testarudez con un increíble control de sí mismo, con una lucidez pasmosa; es por eso que puede viajar cientos de kilómetros en solitario sobre una cortadora de césped. Woody, en cambio, es un hombre disminuido, que apenas puede valerse por sí mismo, por lo que necesita un compañero de viaje (su hijo David). Es por ello que la cinta de Lynch es épica y la de Payne es cómica.

Mientras que Alvin hacía una peregrinación para sanar las heridas del pasado y reconciliarse con su hermano, Woody desprecia el pasado totalmente: detesta la idea de pasar por Hawthorne, su pueblo natal; encuentra inútil recorrer por última vez la casa en la que pasó su niñez; tampoco le importa reclamar a su antiguo socio el viejo compresor de aire que éste le robó (o le pidió prestado por 40 años, que es lo mismo); ni mucho menos quiere pararse a contemplar el emblemático Monte Rushmore. Aunque el objetivo de Woody es el millón de dólares, recibirá hacia el final del filme un premio todavía más noble y su humanidad disminuida y maltratada recibirá un merecido instante de dignidad.

La parada más larga en esta road movie sucede en el ficticio pueblo de Hawthorne. Allí será David quien se encuentre con el pasado de su padre, a veces intencionalmente y otras veces de manera fortuita, descubriendo cosas que habría sido mejor no saber. Hay que destacar, sin embargo, que se trata de una comedia en la que brillan los diálogos ingeniosos y unas magníficas actuaciones. Una mención especial merece Kate (June Squibb), la esposa de Woody que arranca más de una carcajada con su irreverente visita al cementerio, demostrando que no todos los muertos son buenos. Bart y Cole (Tim Driscoll y Devin Ratray), los desagradables primos de David, también hacen su parte en esa pose de buenos para nada apegados al techo paterno, apenas interesados por la conducción y la mecánica (¿acaso no recuerdan a los extraños gemelos que tratan de timar a Alvin con la reparación de su podadora en The Straight Story?).

Las recurrentes panorámicas y planos generales están ambientados con una música, compuesta por Mark Orton, poblada de instrumentos acústicos provenientes de la música country (otra similitud con la banda sonora de la película de Lynch, compuesta por su habitual colaborador Angelo Badalamenti), que brinda una atmósfera nostálgica a esas carreteras interminables, a esos gigantescos y desoladores cultivos habitados apenas por el ganado que aparece, de tanto en tanto, como un manojo de moscas estáticas en la pantalla. El filme, es una comedia, como es usual en las producciones de Payne (Sideways, The Descendants o About Schmidt), el blanco y negro de la cinta, sin embargo, atempera el tono humorístico y potencia esa visión fantasmagórica, incluso nostálgica, del paisaje, en especial en el pueblo de Hawthorne, con sus calles solitarias y sus bares poblados por ancianos, un medio oeste americano donde el tiempo pareciera no transcurrir en lo absoluto.

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